18 dic. 2011

La pena desnuda - poema II Julio Moncada



II
La pena es un racimo
multiplicado en viñas de tristeza,
desde el pie a la cabeza
nos interpreta todo con su arrimo,
nos unge, nos devasta,
su óleo nos cubre y nos desata,
es una contenida catarata
que marcha por la sangre y no se basta
de atarnos, a su palo, a su medida,
de agarrotarnos mano, brazo pecho,
sigue siempre en acecho
para hacer más herida aquella herida.
Y la melancolía,
corona de oro sobre toda pena,
dulcemente nos llena
la boca de elegía.
Desde la pena arranca,
como la fruta de la rama verde
la hora en que se pierde
toda una puerta franca,
un mediodía,
una mano tenaz, una alegría.
La pena está en la casa,
su sombra echa en el plato de la pena,
su vacío de pena nos condena,
se nos mete en la boca como brasa,
encendida y tenaz llena de ortiga
y de saladas piedras nuestra cena.
Bebemos y comemos de la pena
como cáscara y miga.

En esta foto los Moncada, padre e hija, en 1980, cuando su exilio en París. Mi padre falleció 3 años después, sin poder volver a su amado Chile.

4 comentarios:

Val Dantas dijo...

Muy lindo, mi querida! Qué talento tienes y tenia su papá también! Me gustó mucho! Besito para ti.

Fernando Marrero dijo...

La grandisima sensibilidad de Julio abre limpiamente con su palabra un agudo, profundo y certero camino hacia el alma y su herencia creativa y artistica tiene en ti el resón,y un eco inigualable que arropas con tu melodiosa voz.
Muchas gracias amiga por tanto talento.

Fernando

Lota dijo...

Gracias Val! Acho que mais do que nada, as nossas sensibilidades (a do meu pai e a minha) são muito parecidas. Ele foi um grande poeta.

Lota dijo...

Fer, me emocionan tus palabras, agudas y directo al grano! Mi padre tenía una sensibilidad a flor de piel, que creo, fue lo que lo terminó matando, bastante antes de lo que hubiera sido deseable. Yo lo amé muchísimo, de hecho, lo sigo amando, justamente por eso! El camino del alma no siempre es fácil y llevadero.
Un besazo